Entrevista a Cosmo K



Cosmo K han devuelto la esperanza y la dignidad a un pop madrileño que durante años fue estigmatizado y ridiculizado por esa modernidad hípster, que colonizó el indie solo como forma de diferenciarse del resto, y que ahora lo abandona, buscando en el trap o el reguetón esa distancia estética para diferenciarse de los demás. Todos esos grupos que hacen canciones emotivas se han quedado fuera del mundo de la tendencia y gracias a ello ya pueden cantar sobre el amor, los sentimientos o la depresión, sin tener que esconderlo bajo un aura de frivolidad, hedonismo impostado, o positividad anímica forzosa. Con Cosmo K, las canciones, los fanzines, las cassettes, el feminismo, el pop, el folk, encuentran su cauce para devolver la sinceridad a una escena cargada de complejos y muchas veces dirigida por intereses extrínsecos a los artísticos. En el pop vuelven a mandar los  poetas.



¿Os unió primero la música o la amistad? ¿Cómo empezasteis?

Meri: Somos amigos desde hace años, nos conocimos en el cine en el que trabajábamos de acomodadores (alvaro y meri) y palomitera (Ángela). ángela y yo compartimos piso un tiempo y nos lo pasábamos muy bien haciendo canciones en casa. con álvaro tocaba la batería en un grupo de emo y mientras estábamos en ese proyecto surgió la idea de hacer algo pop. Inmediatamente pensé en Ángela, y empezamos a quedar en casa, pillar comida china y hacer canciones.

¿Os sentís dentro de algún movimiento-colectivo?

Meri: más allá de la escena de los fanzines, a la que sí siento que pertenezco, musicalmente no me veo dentro de ningún movimiento, al menos con Cosmo k.
Álvaro: No sé si se puede considerar una escena, pero si pertenecemos a alguna escena sería la que formamos con Tronco, nuestra banda hermana de Barcelona.
Angys: Y no nos olvidemos de Elías e ignacio!


¿Qué música os ha influenciado o está influenciando más?

Álvaro: cuando empezamos a hablar Meri y yo de hacer canciones pop, yo tenía en la cabeza el sonido de grupos como Belle and Sebastian, grupos de Sarah Records, Dunedin Sound y algunos sonidos del mal llamado "tontipop" y por supuesto todos los proyectos de Amelia Fletcher.
Meri: yo he escuchado sobre todo punk, y siempre que compongo una melodía me sale, aunque en realidad tengo un fondo muy pop. Sigo disfrutando mucho con grupos como Nofx, Lagwagon, Dinosaur jr.
sobre todo el siempre me ha gustado el hardcore melódico: Nofx, Lagwagon..
Ángela: a mí me gusta mucho la música argentina, desde cosas más viejunas como Suigeneris a algo más actual como Señor Tomate. Y a los tres nos encantan Los Planetas.
meri: Y Álvaro siempre nos trata de llevar al mundo de la rumba.
Ángela: Ninguno puede negar que nos sabemos de memoria el primero de Estopa...
Meri: y es buenísimo!!


¿Qué tipo de historias soléis contar? ¿Qué os inspira?

Meri: la verdad es que me siento muy pesada, todo el rato hablando de lo mismo, de las cosas que me pasan, las relaciones, los desastres, los enfados, las tardes aburridas... es liberador hacer canciones cada vez que ocurre algo.
Ángela: las relaciones fallidas son una gran fuente de inspiración
Álvaro: a mí me molan mucho las narraciones de las cosas cotidianas




¿Qué pensáis de la música pop que se hace en este país? ¿y fuera? qué os interesa?

Meri: la verdad es que estoy un poco fuera de la actualidad musical, pero el último disco de Espanto, Fruta y Verdura, me volvió loca. Es como una golosina y no paro de recomendarlo porque creo que absolutamente todo el mundo debería escucharlo.
Álvaro: lo que más mola del pop es cuando se sale de lo clásico. El pop actual más comercial que se hace tanto españa como fuera, no forma parte de nuestra banda sonora. A mí personalmente cada vez me interesa más el folclore de todas partes del mundo.
Ángela: Yo soy más de viejos clásicos del pop, como Magnetic Fields, que por cierto, acaba de sacar un disco muy guay.


¿Por qué Cosmo k?

Somos muy fans de Seinfeld y nuestro personaje favorito es Kramer, nombre de pila: Cosmo. para las que no hayan visto la serie, acabamos de destripar uno de los capítulos más guays. perdón.




El renacimiento del pop vendrá de latinoamérica


Los ritmos latinos han conseguido hacer bailar a medio mundo en el siglo XXI, desplazando a esas estrellas divinas y rubias que dominaron en los 80 y gran parte de los 90, y a los aburridos y repetitivos loops de la música electrónica blanca, dando la puntilla a esos roqueros pesados y heteroaburridos que llevaban desde los 70 en franca decadencia. Sin embargo, dentro de ese mismo ámbito del mundo músical latino, que ha arrinconado al mundo anglosajón, se está generando una sorprendente escena underground, que bebe de todo el sentimentalismo y emotividad que algún día tuvo el pop inglés, pero expresada de una manera genuina y propia del sentir latinoamericano. Allí se está viviendo una revolución musical, que anhela esa belleza pop melódica para cambiar el mundo, y que es extremadamente combativa, no por su contenido, si no por su forma de actuar y de organizarse, con formas que nos recuerdan a sellos emblemáticos del pop independiente como Sarah o K Records.

Chile se ha convertido en el epicentro de este renacimiento. Ni Manchester, ni Nueva York, ni Londres, donde el pop está perdiendo de una manera casi definitiva su carácter de música popular, y suena apático, aséptico, moribundo, patrimonio de una cultura gentrificada y decadente, con cientos de nuevos grupos de diseño, que suenan a un pastiche de los 80 y de los 90, destinados a ser un producto para sonar en esas grandes superficies comerciales musicales que son los macrofestivales.

La juventud pop en Chile y de otros lugares de sudamérica ha recogido esa tradición casi muerta del pop underground anglosajón, salvándola de la tendencia, y está creando sus propias redes, un circuito underground sostenible y cooperativo, que intenta solidificar una base real y colectiva que trasciende los fogonazos espontáneos que se crean y destruyen cada generación. Lo que se está consiguiendo es que la música pop en latinoamérica consolide un relato propio y consistente, más allá de los medios de comunicación y de los macrofestivales. Las Tocatas están convirtiendo en un símbolo de autogestión musical, se utilizan espacios de todo tipo para hacer conciertos fuera de los circuitos comerciales, y los grupos vibran en fiestas donde el público confraterniza, con pasión e intensidad inigualables, con la rabia de una juventud que necesita expresarse, crear lazos afectivos, estéticos y políticos, y devolviendo las melodías donde siempre debieron estar, en el grito común de la gente que las hace suyas y las dota de significado.

Toda esta efervescencia es inseparable de un caudal de inspiración y talento infinito. Es alucinante comprobar desde España, que aún mira con nostalgia la movida, que la gran mayoría de grupos de esta escena hacen apabullantes canciones, tantas que algún día recordaremos esta generación como una época dorada. Grupos como Julen y la Gente Sola, Paracaidistas, Monoazul, Medio Hermano, las Olas, Patio Solar, Dolorio y los Tunantes… y lo mejor de todo, la mayoría sólo acaban de empezar.

Los modernos están desfasados. Por qué es necesario que todo cambie para que nada cambie



 


Occidente. La posmodernidad. Vivimos en una eterna búsqueda de la novedad. Lo mas importante en nuestra vida es no quedarnos nunca atrás. Todo lo que no sea un comienzo radical en la historia de la humanidad, es tachado de viejo, caduco y senil, y lo radicalmente nuevo, sin aparente conexión con el pasado es bueno en si mismo. Paradójicamente ese futuro que se vislumbra en la red a la velocidad de la luz, nos está devolviendo los monstruos mas abominables del fascismo y de la tradición más oscura y ortodoxa. Y es que la ruptura total es el disfraz con el que el capitalismo mas salvaje tontea con el anarquismo y las vanguardias.

Así les pasó a los Sex Pistols y casi todos los movimientos que prometían acabar con todo de una manera fácil y pueril. La idea del punk era una radicalización de la contracultura, pero fue utilizada también por ciertos sectores de poder, interesados en desmembrar esa misma contracultura que había creado en los 60 una resistencia única contra cualquier forma de poder. Para ello, había que evitar que las convicciones y logros revolucionarios de la generación hippie arraigasen en la generación posterior, utilizando el punk, como una excusa para romper con todo lo viejo, en una especie de dialéctica hegeliana.  Si la generación anterior había roto con todo, ésta tenía que llevar la ruptura al absurdo, transformarla en un fin en sí mismo, para que a la vez fuera la máxima afirmación del orden establecido.


Esos señores que dominan el mundo contemplaron como la juventud de los 60 como una amenaza, pero en vez de reafirmarse en su visión autoritaria, adoptaron la lógica del adversario, utilizando la ruptura con todo orden a su favor, despojándola de cualquier contenido y sentido, quedándose con un choque tan poco ideológico en sí mismo, como el generacional, que era el mismo en el que se basaba la crítica a la que ellos fueron sometidos, solo que ahora era lanzada contra la propia contracultura.

De esta manera los grupos de poder establecidos de toda la vida, habían ganado mucho terreno en la cultura popular de masas, y esta vez no mediante el adoctrinamiento y la represión, sino mediante todo lo contrario, utilizando a la propia modernidad y las ansias de transformación en su propia contra. Y así cada nueva generaciòn luchando a favor de lo establecido con eslóganes y actitudes pretendidamente rupturistas. Cientos de grupos se habían adherido a esta tendencia aceptando las premisas del mercado y entendiendo esto como un sesgo identitario generacional. Sin embargo, la realidad del punk no mediático era otra, y la mayoría de los grupos creados mas allá de la moda, tenían vínculos directos y se declaraban herederos de la cultura de la resistencia y del rock clásico que los medios intentaban destruir. 

Por eso, atención cuando una publicación de tendencias nos intenta deslumbrar con un cambio radical y nihilista, vendiéndote que si no te adhieres a él eres un intransigente, o tal vez eres incapaz de entender los cambios generacionales o el paradigma del momento. El mundo y el mercado funcionan así. Hay una confusión muy grande entre la revolución social, y la idea de revolución utilizada por el propio poder, para luchar contra cualquier cambio por medio del cambio continuo. Lo que se intenta proyectar generalmente es que las revoluciones pasan, que tienen fecha de caducidad, que lo que valió para una generación ya no valdrá para la siguiente, y por lo tanto, que no hay valores estables, ni grandes convicciones que perduren a lo largo del tiempo. Por lo tanto, si quieres seguir siendo rupturista tendrás que aceptar el nuevo paradigma o morir. Aplaudamos siempre lo nuevo para que todo siga igual.



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